Dormir, Soñar y ensoñar por Marcelo Montes de Oca.

Enero 3, 2011

Dormir es un estado fisiológico de nuestro cuerpo que tiene el fin de recuperar fuerzas en el físico y reabastecer de vitalidad el plano energético y es bueno que aclaremos que no es una mera manifestación neuroquímica el momento de dormir. Sino que hay más elementos en juego.
dormir
Durante el sueño, el cuerpo astral se desprende y se aparta del físico, quedando al costado de éste.
Permitiendo así que la fisiología del físico se restablezca sin la interacción del astral (mente y emoción), y éste a su vez se ve libre del físico, también reequilibrándose en su aspecto y terreno del etéreo.
Durante el sueño, podemos soñar o no, y eso sucede durante los varios momentos de los sueños llamados REM (descripción de la neurofisiología).
La mente del físico está aquietada, sólo las emociones, atrapadas en las neuronas y en su paralelo del cuerpo emocional, se encuentran como sin rumbo y movidas por los hechos presentes o pasados se agitan y afloran a una pseudo conciencia, sólo física y así la mente crea imágenes que escenifican esas emociones fuertes que borbotean por darse a conocer.
Los recuerdos de la mente biológica humana recurre a imágenes de su memoria o crea desde su fuente mágica, las acciones.
Es por eso que en la interpretación de los sueños se les presta atención, a las emociones que le anidan y movilizan, más que a las imágenes o hechos.
Todo se sucede sin el control de la estructura, del mental del astral.

Ensoñar es aprovechar un estado alterado de conciencia que es el dormir, y usarlo para en un trabajo espiritual o de crecimiento al cuerpo astral puro, sin la interferencia del cuerpo físico, sin sus emociones terrenas, y sin su mente biológica-química limitada a ésta historia.

La mente del físico solo se maneja con lo aprendido en ésta existencia, todo lo que vio y aprendió desde que nació.
El ensoñador aprovecha el momento del dormir, en el que el cuerpo astral está fuera del físico y que llevando su atención al mental del astral, toma comando de la situación y realiza las tareas que le son indicadas por un maestro.

En el sueño normal la mente del físico rememora historias presentes o pasadas, y confusamente las entrelaza con emociones que desde el inconsciente pulsan.

El que esueña se sabe en otra realidad o dimensión con otras reglas, con otra historia.
También el ensoñador caminará por lugares preestablecido para que lentamente esta nueva historia o vivencia se integre en algún momento a la historia de la mente física.
No siempre el ensoñador puede integrar las dos realidades, también se hará lentamente, comprendiendo, sabe que los tiempos de la tierra son diferentes a los del espíritu, donde no hay tiempo sino un eterno camino.

Diferenciemos:
El soñar puede ser agradable o desagradable, ésta último constituyen las llamadas pesadillas.
La pesadilla es la recreación que la parte mágica de la mente crea para darle cabida a una serie de emociones desagradables, de terror o cóleras desbordantes, que desde nuestra memoria emocional salen hacia fuera.
Esto es una irracionalidad emocional.
Lo que hace la mente del cuerpo físico es escenificar con una historia anterior conocida, o recreación del pasado, o simplemente inventar nuevas historias (esto lo hace la mente mágica).

El soñar con o sin pesadilla da salida al inconsciente emocional, y así exonera esa turba de emociones que han dejado de estar conexas a la memoria de aquellos hechos que la produjeron.
La mente para protegerse del dolor, olvida los hechos traumáticos-emocionales, principalmente los sucedidos antes de los cinco años.

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