Acuerdo de Almas – Por: Margarita A. Fabian

Cada persona que de una forma o otra han tocado nuestras vidas, hay un acuerdo de almas. Eso significa, que mucho tiempo atrás, en algún lugar, en algún tiempo atrás, en el reino de lo inexplicable prometimos volver a encontrarnos. Bien sea como amigos, compañeros, o compartir una vida como esposos o parejas, simplemente para aprender a amarnos y a perdonarnos, o para lograr hacer un trabajo que se quedó inconcluso. También puede ser por alguna misión, o para una misión sanadora.
Muchas veces, en otras vidas hemos hecho juramentos de amor eterno, de nunca olvidar. Lo mismo sucede con haber hecho pactos de sangre, o de alguna naturaleza religiosa, bien sea profana o sagrada, pero ese tipo de juramento, deja una impronta, que regresa, para concluir lo acordado.
Los acuerdos entre las almas son compromisos para el crecimiento del alma. De esa manera a veces la vida nos da la oportunidad de volver a encontrar a esa alma para un reencuentro y emprender un viaje hacia un estado de conciencia mas elevado.
Sin embargo, no importa cual sea nuestro rol, todos formamos parte de este gran destino espiritual que principalmente consiste en recordar nuestra esencia eterna y dirigir nuestros actos hacia la unión final. Es asi que cada persona que conocemos, en situaciones buenas y terribles, breves o duraderas y cada relación de la que formamos parte representan una pequeña escena en el eterno conjunto humano, cuyo fin es el desarrollo del alma.
Al advertir esto, uno podrá asombrarse y comprender que cada persona presente en nuestra vida, tiene un importante propósito; el de entrar en contacto con nuestra alma y hacerla crecer, que cada relación que existe no existe por casualidad, sino que existe para agudizar la conciencia de nuestra alma.
Así, nada nos resulta extraño, ninguna relación puede verse como un error, o un fracaso. A la luz del Espiritu, comprendemos que estamos cumpliendo nuestro rol, en miras a la realización de un Plan Perfecto y eterno.


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